A UNOS REYES DE LA IDEACIÓN DEL PRD
Hace
algunas semanas, una distinguida profesional de la psicología, se apartó
de sus acostumbrados temas para incursionar en el polémico terreno de la
literatura política, aludiendo a los problemas internos que sufren los partidos de oposición, en especial nuestro partido, lo que fue tomado como una irrupción abrupta y fuera de
lugar, por los hasta entonces “magos de los conceptos y reyes de la ideación”,
de los asuntos teórico-ideológicos del Partido Revolucionario Democrático.
El asunto llegó a desatar una verdadera
tremolina, en la que sólo faltó pedir el linchamiento de la autora de ese
desaguisado, de la que se sospechaba “vivía en otro planeta”, y que parecía
extraño que estos seres extra planetarios estuvieran más preocupados que
nosotros, por las disputas públicas protagonizadas por algunos de nuestros
dirigentes.
No tomaban en cuenta los protestantes que la escritora sólo se estaba haciendo eco del clamor de una gran legión de militantes del Partido, que están disconformes por la forma irracional como están ventilando sus diferencias algunos altos mandos del Partido. La aparición en los medios televisivos (casi a diario) de miembros del CEN, en actitud hostil, lanzándose acusaciones de todo tipo, con un lenguaje desabrido y vulgar; el alineamiento en bandos antagónicos de prestantes figuras del Partido; y las acusaciones de traición, por una parte, y de favoritismo en el proceso electoral, por la otra, que éstos se endilgan públicamente, han creado el clima propicio para que elementos <foráneos>, se sientan con el derecho de participar en la disputa.
Es bueno recordar, como afirman algunos tratadistas expertos en esta materia, que “los partidos políticos son asociaciones civiles al servicio de las necesidades de todos los ciudadanos”. Vistas las cosas desde esta perspectiva, no existe impedimento alguno para que un ciudadano común manifieste su punto de vista sobre una situación, a su juicio aberrante, existente en cualquiera de los partidos políticos del país.
Pero vayamos a la parte que nos interesa. Hace algún tiempo, el loco que tenemos por presidente anunció su interés de acabar con el PRD. Sus acciones, en este sentido, han sido abiertas, y claramente ilegales y arbitrarias. Son hechos evidentes y públicos la compra y venta descarada y el servilismo indisimulado hacia Martinelli, exhibido por algunos de nuestros diputados, representantes y alcaldes elegidos por votación popular. No obstante, viendo que esta táctica espuria no ha tenido la efectividad esperada, han puesto en ejecución un plan para la ruptura del Partido desde adentro.
No tomaban en cuenta los protestantes que la escritora sólo se estaba haciendo eco del clamor de una gran legión de militantes del Partido, que están disconformes por la forma irracional como están ventilando sus diferencias algunos altos mandos del Partido. La aparición en los medios televisivos (casi a diario) de miembros del CEN, en actitud hostil, lanzándose acusaciones de todo tipo, con un lenguaje desabrido y vulgar; el alineamiento en bandos antagónicos de prestantes figuras del Partido; y las acusaciones de traición, por una parte, y de favoritismo en el proceso electoral, por la otra, que éstos se endilgan públicamente, han creado el clima propicio para que elementos <foráneos>, se sientan con el derecho de participar en la disputa.
Es bueno recordar, como afirman algunos tratadistas expertos en esta materia, que “los partidos políticos son asociaciones civiles al servicio de las necesidades de todos los ciudadanos”. Vistas las cosas desde esta perspectiva, no existe impedimento alguno para que un ciudadano común manifieste su punto de vista sobre una situación, a su juicio aberrante, existente en cualquiera de los partidos políticos del país.
Pero vayamos a la parte que nos interesa. Hace algún tiempo, el loco que tenemos por presidente anunció su interés de acabar con el PRD. Sus acciones, en este sentido, han sido abiertas, y claramente ilegales y arbitrarias. Son hechos evidentes y públicos la compra y venta descarada y el servilismo indisimulado hacia Martinelli, exhibido por algunos de nuestros diputados, representantes y alcaldes elegidos por votación popular. No obstante, viendo que esta táctica espuria no ha tenido la efectividad esperada, han puesto en ejecución un plan para la ruptura del Partido desde adentro.
Hasta ahora, si recurrimos al historial de los protagonistas, no se puede
precisar quiénes son los enemigos internos, los traidores, los
verdaderos caballos de Troya; pero lo cierto es que estamos contemplando el desarrollo de una pelea
despiadada, encarnizada, carente de principios morales; en la que se lucha por el poder, sin siquiera aludir a las bases ideológicas, ni programáticas del Partido. Y en
esa confrontación vacua están arrastrando a las bases del Partido, que se
alinean con uno u otro candidato. Con una simplicidad sin límites, todos
se llaman torrijistas; aunque unos afirman ser
más torrijistas que los otros, y eso les basta.
La pregunta que queda en el ambiente es ¿cómo vamos a
resolver este entuerto?, viendo la
magnitud de los bloques en conflicto, las acusaciones que se hacen y los
recursos materiales de que disponen y que están dispuestos a utilizar para
aniquilar a su enemigo, que, desgraciadamente, por las acciones y el contenido de los discursos, no pareciera el ser "el Don", Ricardo
Martinelli.
Es fácil prever que con la campaña electoral interna, que apenas empieza, esta inminente división del Partido se precipitará. Se nos hace difícil creer que de triunfar Juan C. Navarro, el sector que lo combate, que lo tilda de vendido a Martinelli, de "caballo de Troya", le va a brindar su apoyo sincero. Al igual , solo un iluso puede suponer que, de darse un resultado adverso, el "poderoso" bloque de diputados, representantes y alcaldes que apoya a Navarro se va a plegar al ganador de esta absurda competencia.. Este es el gran dilema que debemos resolver, si queremos ganar las próximas elecciones.
Por mi parte, yo les ruego a los compañeros históricos, que tienen una autoridad moral reconocida, ganada en la larga lucha por la democracia, la liquidación de la colonia y en las tareas de creación, formación y consolidación del Partido, que por diversos motivos se han separado de la vida partidaria, que retornen y hagan oír su respetada voz, que estoy seguro será acatada por las grandes mayorías, que claman para que la unidad no sea una palabra huérfana, sino una evidente realidad. Pues, no creo que de parte de los actuales actores exista el suficiente espíritu de desprendimiento para que puedan surgir resultados positivos. A estos se les acabó la cuerda, y, lo que es peor, no tienen credibilidad. Deben dar un paso al costado y permitir que otros se encarguen de la reestructuración del Partido.
"Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie"
Es fácil prever que con la campaña electoral interna, que apenas empieza, esta inminente división del Partido se precipitará. Se nos hace difícil creer que de triunfar Juan C. Navarro, el sector que lo combate, que lo tilda de vendido a Martinelli, de "caballo de Troya", le va a brindar su apoyo sincero. Al igual , solo un iluso puede suponer que, de darse un resultado adverso, el "poderoso" bloque de diputados, representantes y alcaldes que apoya a Navarro se va a plegar al ganador de esta absurda competencia.. Este es el gran dilema que debemos resolver, si queremos ganar las próximas elecciones.
Por mi parte, yo les ruego a los compañeros históricos, que tienen una autoridad moral reconocida, ganada en la larga lucha por la democracia, la liquidación de la colonia y en las tareas de creación, formación y consolidación del Partido, que por diversos motivos se han separado de la vida partidaria, que retornen y hagan oír su respetada voz, que estoy seguro será acatada por las grandes mayorías, que claman para que la unidad no sea una palabra huérfana, sino una evidente realidad. Pues, no creo que de parte de los actuales actores exista el suficiente espíritu de desprendimiento para que puedan surgir resultados positivos. A estos se les acabó la cuerda, y, lo que es peor, no tienen credibilidad. Deben dar un paso al costado y permitir que otros se encarguen de la reestructuración del Partido.
"Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie"
No hay comentarios:
Publicar un comentario