martes, 24 de julio de 2012


De: "jcn@juancarlosnavarro.com" <jcn@juancarlosnavarro.com>
Para:
Enviado: lunes, 23 de julio de 2012 7:06
Asunto: No hablarás mal de otro prd


Respetuosos y fraternales saludos. Como ya es costumbre, recibì mas de 12 veces un correo y/o copias y/o opiniones previas y/o respuestas al original. Con todo respeto y aprecio, agradeceria que por favor me saquen de esta lista de envíos y no me remitan mas copia de estos correos con polemicas y/o peleas o diferencias personales q bloquean y afectan mi correo y que no son dirigidos directamente a mi persona. Les reitero con afecto que no importa cuantas calumnias escriban de mi persona o de otros copartidarios, ni éste servidor ni nadie de mi equipo de campaña va a contestar ni a entrar en estas diatribas destructivas; nosotros seguiremos respetando el 11eavo mandamiento: no hablaras mal de otro prd. Un gran abrazo a todos los copartidarios.


Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de +Móvil

From: Adolfo Reid <adolfo_reid@hotmail.com>
Date: Sun, 22 Jul 2012 05:36:33 +0000
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Respuesta a una nota de un líder de mi Partido


Señor 
Juan Carlos Navarro: He leído con sorpresa su nota circular, por medio de la cual solicita que no le envíen más esos correos con polémicas, peleas o diferencias personales que bloquean y afectan su correo y que no van dirigidas directamente a su persona.

Aunque manifiesta su afecto por los copartidarios que participamos en esos intercambios de ideas, a veces ríspidos y en tono encendido,  los califica"como diatribas destructivas" y advierte que ni usted ni sus adláteres participarán en ellos.

En realidad, aunque es la primera vez que leo uno de sus aportes intelectuales directos, he quedado sorprendido por el tono despectivo que deja traslucir, cuando es usted, apenas, un futuro precandidato, cuyo destino dependerá del votos de los miembros del Partido, todos con el mismo derecho al respeto que usted reclama.

Creo que su decisión, de no querer recibir estas notas con juicios políticos, desentona con su calidad de aspirante a la presidencia,  que no debe perder la ocasión de escuchar la opinión de algunos sectores que, aunque le parecen minoritarios y fuera de orden, siguen siendo parte integral de ese Partido, que muchos de nosotros logramos forjar, el 11 de marzo, de 1979.

Un político como usted no puede darse el lujo de  cerrar las vías de comunicación con suscopartidarios, aunque estos no sean afines a sus pretensiones. Allá, en su privacidad, ahora violada, ha podido tomar medidas más prudentes, como nombrar un personal apto que contestara su correspondencia; o podía haber creado otras direcciones de correo, y -¿por qué no?- responder, algunas veces, respetuosamente, claro está,  esas palabras que usted, públicamente -raro en un político avezado- califica como "diatribas destructivas y calumniosas".

Usted no sabe y no tiene por qué saberlo -tal vez porque muy pocos lo saben o porque no tenía usted la edad para preocuparse por estas cosas o porque no estaba alineado con el proceso revolucionario- que el General Torrijos jamás dejó de dar respuesta a una nota o una carta que la gente humilde de las comunidades olvidadas le entregaban, en sus acostumbradas visitas. Usted puede suponer, con razón, que una persona tan ocupada como lo era él, no podía contestar la abundante -esa sí abundante- correspondencia recibida, algunas hechas en pedazos de papeles sucios,pedazos de cartuchos de papel o trozos de bordes de papel periódico

El General, un hombre inteligente, gentil y muy respetuoso de las personas, tenía varios equipos para esas labores. En la DIGEDECOM, uno formado por dos personas, dirigido por la laureada -hoy finada- profesora Gilma Noriega de Jurado y este servidor, teníamos la delicada misión de redactar las respuestas a algunas de esas humildes peticiones, las que, una vez revisadas y firmadas por el propio General, eran enviadas -siempre con respuestas positivas- a sus destinatarios.

Pero no le quito ni un minuto más de su precioso tiempo y tendré el cuidado especial de eliminar su nombre de cualquier mensaje que me plazca contestar. Aunque, no sé por qué, su petición se me parece a lo deseos de Martinelli de amordazar los mensajes de la Internet. Hasta luego.


DOS CORRIENTES OPORTUNISTAS EN EL PARTIDO

Desde hace algún tiempo, nuestro Partido se encuentra inmerso en un proceso electoral, cansino e interminable. Después de un prólogo irregular, en el que las diferentes tendencias internas han ido  alineando sus fuerzas, bajo la sombra de los respectivos gerifaltes, comenzaron las hostilidades por medio de los francotiradores que se mueven en los bloggs y saltan de facebook a twitter.

Así, en medio de acusaciones contra los directivos del Partido, por una inexistente parcialidad de los organismos electorales, llegamos a la elección de delegados. Contra todos los pronósticos de los voceros oficiosos del gobierno, la votación fue un rotundo éxito, tanto en su organización y orden, como en la cantidad de miembros del Partido que concurrió a las urnas, que superó las más optimistas predicciones.

Pero no todo es <color de rosas>. Si en el aspecto formal del proceso electoral todo lució pulcro e impecable, es del conocimiento público que las diferencias entre las dos más importantes facciones partidarias permanecen intocadas y, sin duda, se agudizarán a medida que nos vayamos acercando al próximo Congreso Nacional.

Estas no son afirmaciones caprichosas, vertidas para crear un clima pesimista, como podrían creer algunos copartidarios desprevenidos, inocentes espectadores de un drama más profundo. La lucha planteada entre el llamado grupo Tocoma y los que se alinean bajo la égida de  Juan Carlos Navarro tiene raíces más profundas. Los unos, representantes  incoloros de una corriente agotada   que se aferran al poder sólo para seguir pelechando los subsidios electorales. Y los otros, una facción de corte "martinellista",  mezcolanza  extraña de representantes, diputados y alcaldes, que se dicen voceros de las masas populares, que apoyan a un enigmático, caprichoso y obcecado  miembro del patriciado panameño, con la demagógica bandera de una fementida renovación de las
consignas torrijistas.

Para ambos sectores, el aparato del Partido es concebido como un mero centro de operaciones, con el que se facilita el logro de los verdaderos objetivos que los anima, todos en beneficio propio, y no de la ciudadanía. Usando palabras prestadas, "el aparato partidario se ha convertido en una suerte de instrumento perfecto para una política pérfida,  para ocultar información, controlar a las masas, proteger al político de la justicia y así mismo encubrir negociados. Se dice que el aparato partidista es para los políticos, lo que <la familia>, a los miembros de la mafia."

Convertido el Partido en órgano puramente electorero, nadie se acuerda de presentarle a las bases y al pueblo panameño, una propuesta electoral que contenga como programa mínimo de gobierno, el devolverle a la gente la paz y la tranquilidad, con medidas que frenen la especulación en los precios de los artículos de primera necesidad, con el suministro de agua potable para toda la población, con la instalación de un órgano judicial independiente y probo que garantice que todos los ladrones y atracadores de los fondos públicos serán llevados a los tribunales de justicia, con programas de salud igual para todos, y otras muchas medidas reclamadas por la gente.   

En medio de este desconcierto, a nosotros sólo nos queda alertar a nuestros copartidarios, gritando ¡Que viene el Lobo! Aunque parece que el lobo ya está adentro de nuestra casa..